Por Moisés González; Mayo 20, 2022
¿Cómo nace tu pasión por el mundo artístico?
Mi pasión por la actuación, la música y el arte surge espontáneamente en las travesuras, experiencias y sueños de niño. Creo que de ahí fue porque desde siempre recuerdo que ha estado una pasión por interpretar, sentir lo que se dice y leer lo que ocurre. Lentamente se ha convertido mi mayor hobbie y mi profesión, la cual admiro y respeto. La reina del Flow (Netflix) fue mi primera serie y ha sido un gran enganche para enamorarme de la música y la actuación.
Si tuvieras que definirte para que el público te pueda conocer un poco más, ¿cómo te presentarías?
Diría algo así como 'Ópale, mucho gusto, Juanma.. Me gustan mucho la comida, hacer ejercicio, aprender y reírme; también me gustan los atardeceres, los espacios amplios, la naturaleza y su oxígeno. Me encanta la música, escribir y también podemos cantar. Yo me arriesgo'.
¿Cuál fue tu primera reacción cuando te confirmaron que serías parte de "Pasión de Gavilanes 2"?
Yo siempre he sido un poco reservado con las noticias de este tipo e intento contener las reacciones de felicidad que me generan las buenas nuevas de mi trabajo. Antes de contarle a alguien espero tener las cosas claras, fechas y papeles firmados. Pero en el momento en que firmo dejo salir el vapor caliente que hervía dentro de mí y lo contagio a mis seres queridos. En esta ocasión, [le conté] inmediatamente a mi madre, padre y hermanas y no lo podían creer. Fueron muy felices con la noticia. Ellos siempre están viendo, apoyándome.
¿Cómo recuerdas la noche previa al inicio de grabaciones?
La noche previa al primer día de grabaciones fue una noche tranquila, ya estaba preparado mentalmente para lo que se venía, tenía mis libretos claros, lo que iba pasar el día siguiente y había tenido la oportunidad de compartir con la mayoría de mis compañeros los días anteriores, ensayar con ellos y conocernos un poco más. Esto afortunadamente generó en mí tranquilidad, confianza y libertad. Realmente este proyecto marcó en mí un antes y un después, soy un nuevo yo, recargado, con nuevos aprendizajes y ganas de seguir aprendiendo.
¿Te sientes identificado en algún aspecto con León?
Siento que muchas personas podemos identificarnos con León. La mayoría de las personas tenemos un Léon por dentro porque es un personaje joven que tiene obligaciones y quiere disfrutar su tiempo y su juventud, pasarla bien y reír.
¿Algún consejo que te haya dado algún actor de la primera temporada?
Recuerdo que el primer día de grabación, que estuvimos grabando la publicidad para medios, alguien me mencionó en donde estaría el camper de Juan Reyes; así que curioso pasé por allí y sentí su presencia desde afuera. Lo pensé por un segundo y rápidamente golpeé la puerta, decidí saludar y presentarme a quien sería mi papá en la serie. Pocos segundos de haber tocado la puerta, salió su asistente, quién me saludo y diligente avisó que estaba allí; seguido de esto, estando afuera, siento unos pasos pesados dentro del camper y veo una persona muy grande que se asoma y me da la mano y hala hacia adentro y me invita a sentarme. Fue muy agradable y acogedor el momento; entre las palabras que compartimos, me dio un consejo: 'Hay que ser un actor de escucha, de presencia en el set, que es generoso, que mira a los ojos, que hace lo mejor para que el partner se sienta a gusto y surja la magia en la escena'.
¿Alguna anécdota detrás de las cámaras que nos puedas compartir?
Creo que cada día trae consigo muchas experiencias que pueden ser recordadas con cariño y también buen humor; sin embargo, hay una que me trae recuerdos de mucha adrenalina. Como es de esperarse, los animales favoritos de esta serie y que acompañan el icono de Pasión de gavilanes son las bestias de 4 patas que miden de piso a lomo, entre 1,65 y 1,70 m de altura. Realmente ellos se llevan la corona y en muchas ocasiones también se llevan el protagonismo, mejor dicho, los caballos en escena son un actor más. En una ocasión a mí y a Sebastián Osorio, compañero que interpreta a mi hermano en la serie, Eric Reyes, nos pasó en una escena en la que el director nos hizo montarnos en los caballos de base, al que a cada uno le asignaron desde el primer día, y nos indicó galopar en la escena. Eso y nada más, galopar y ya. La escena consistía en bajar por un terreno destapado, es decir, tierra y piedras, pasar un prado plano y atravesar por un riachuelo natural. Así que montados nos desplazamos hacía el lugar de inicio, que era en el otro extremo de ese campo de prado inmenso. La escena iba ser grabada desde un drone y no teníamos texto. Llegamos al punto de inicio y nos dieron acción desde lejos; avanzábamos en galope suave y rápidamente los caballos comenzaron a calentarse, como quien dice, los motores están encendidos y responden a cualquier estímulo. Resulta que los caballos sienten la energía de los nervios en las personas, las emociones y según eso se comportan ellos. Por alguna razón a mí y a Sebastián nos dio un ataque de risa, de esos que están revueltos con nervios, y en medio de la escena los caballos se desbocaron, pero nuestra carcajada permanecía igualmente. Afortunadamente todo salió bien.

